ESTAMPA

Detuve mis pasos. Saqué la cámara, esquivé la llovizna pertinaz y obturé para guardar el preciado recuerdo. Le vi transitar lento, encorvada, sobre su estatura gibosa soportar, más que una época y su memoria, una mochila abultada por las vivencias. Como si todo el tiempo descendiese sobre ella. Para algunos, desapercibida, para otros una señora…

Un guiño de canciones y amor para Silvio y Pablo*

Eran las 8 de la noche, la Plaza de San Francisco de Asís -en la Habana Vieja- no fue muy diferente a como puede caminarse sus adoquines sobre esa hora. Al acercarme por la calle Mercaderes esperaba encontrarla colmada, desde lejos frente al escenario improvisado solo unas pocas personas, otras dispersas en pequeños grupos, suficientes…

Del día en que me gané un beso a costillas del Caimán Barbudo

Noté que la abuela saludaba a los trovadores con mucho afecto. Vaya que es fan de la trova la señora. Me dije. Filmaba con su cel y se levantaba a hacerles fotografías, lo cual  me hacía pensar en ella como una mujer agradecida de sus canciones. De vez en cuando se viraba para su compañera…

Carilda, nuestra novia de siempre

Para Diana Lío, por la evocación, para Danay, mi otro yo de hoy, para Maykel Paneque qué más pedir, para Carilda, claro. Sucedió una de las tardes en que nos juntábamos  cuatro o cinco escritores del Cotorro, miembros del taller literario Rubén Martínez Villena, en la casa de Maykel Paneque, sitio  al que -salvo nosotros…

Carlos, el hijo de Carmen, mis hijos y el Día de los Padres.

Ellos llegaron a hurtadillas, con el libro a las espaldas y un ánimo infinito en la felicidad de traerme un obsequio que -estaban seguros- iba a justipreciar con certeza, honda exactitud y valor agregado al gesto de haberlo obtenido con singularísimo sacrificio.  Todo, sin mencionar que habrían evitado así un crimen de lesa literaturidad. Mientras…

Congelar y descongelar el movimiento*

Ella fue muy generosa, debo confesarlo. Primero le dio un like a una de mis fotografías en “movimiento”, luego me escribió por interno cuestionándome la valía de esas mismas imágenes, increpando mi incapacidad para hacer fotos que “congelaran el movimiento”. Ciertamente me quedé sin palabras, me confundí un poco. Casi iracundo apagué el caldero donde…

Hay un vaso amarillo en la nevera

Hay un vaso amarillo en la nevera, en su pálida soledad ve entrar y salir a los multicolores semejantes dos veces al día. Hay un mantel que no se pone, solo cada tres jornadas o tres y media.  Y un silencio que recuerda los templos tibetanos a la hora de la meditación irremediable.  Un levantarse…

¡Candela!

Lejos de Cuba, dialogábamos entre mujeres, y ante una historia que debatíamos, cerré mi impresión cuando lancé enfáticamente una palabra muy común para mí: ¡Candela! Mi amiga dominicana, ni corta ni perezosa, reparó en mi exclamación y confesó: -Me encanta como los cubanos dicen ¡Candela! Le ponen un tono y una vibra, únicos. Ustedes dicen…

Mujer

Qué verso qué distancia qué silencio   que no seas tú.   Qué ansiedad qué exordio qué soberbia   que no sea por ti   Qué insomnio qué sortilegio qué premura   que no sea contigo.   Qué disparo qué obsesión qué martirio que no sea (por) tu luz   Mujer.

Insolente y alevosa

Luz y la sombra hicieron sus esponsales una tarde. Espiras y vectores descubrieron congruencias fundiéronse hasta acelerar el ismo del desatino. Fue entonces que un síncope atemperó al silencio templó su ánimo obró en paroxismo. La cámara hizo un guiño pues insolente y alevosa ante la concurrencia perpetuando el instante solaz donde claror  y oscuridad…